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OPINIÓN / Morelia. Primer informe y lo que está por venir. (Tercera Parte)

Mario Ensástiga Santiago

El triunfo electoral del primero de julio de 2018 de la planilla encabezada por el profesor Raúl Morón Orozco al obtener 84,156 votos, con la diferencia de 7, 406 de su más cercano competidor, el independiente expresidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, el inicio la transición de dos meses, dedicados a la reingeniería de la estructura burocrática, la integración del nuevo equipo de gobierno, y la elaboración del Plan Municipal de Desarrollo 2018-2021 y la entrega recepción, ésta última tarea llena de irregularidades y escamoteo d ela información, que pese a ello, permitió avisorar la compleja situación en la que se recibiría la administración municipal.

Tras la toma de protesta del primero de septiembre de 2018, se inciaron los primeros 100 días de gobierno, periodo reconocido internacionalmente como el de aprendizaje de lo que implica la administración pública, la elaboración del Plan Municipal de Desarrollo a partir del Programa de Gobierno elaborado durante la campaña electoral, propuestas de gobierno por los cuáles se llamó a votar, es decir, la definción del rumbo y estrategias del proyecto de desarrollo para el periodo constitucional de gobierno.

Como siempre sucede al inicio de todo gobierno, está lleno de energías positivas, esperanzas. ideales, proyectos y expectativas, con la mejor voluntad política de resolver las principales necesidades de la población, como diría un viejo amigo municipalista, es el momento del naciente gobierno de las manitas sudadas de las autoridades y servidores públicos, que se juran amor eterno y trabajo conjunto, coordinado y unidos en favor del pueblo hasta que la muerte los separe.

El equipo de gobierno municipal de Morelia como tal, y el de la mayoría de sus integrantes, esta es la primera experiencia en la administración pública, esto desde luego en más de un sentido, puede ser una debilidad y en otros, una fortaleza; ciertamente recibieron la administración y el gobierno municipal en condiciones verdaderamente lamentables y desastrosas, la infraestructura social de la ciudad y de las comunidades con muchos problemas, particularmente la ciudad y municipio casi en la obscuridad total y vialidades llenas de baches y verdaderos hoyancos; ello obligó al nuevo e incipiente gobierno a invertir 18 millones de pesos de los escasos recursos disponibles, que se incrementaron con la donación de Pémex de 3 millones de pesos de  emulsión asfáltica para la reparación de 240 de avenidas y calles; está situación general planteó la necesidad de impulsar un proyecto de sustitución de las lámpara de sodio por luminarias led, que ahora conocemos como el proyecto Juntos Iluminado Morelia.

La plantilla de personal recibida, fue de 5,192 empleados con un costo de poco más de mil millones de pesos, Alfonso Martínez inicio sus gestión con 4,018 empleados y trabajadores con una nómina de 599 millones de pesos, la administración saliente basifico de última hora por demás irregular y gandalla, 391 plazas que representaba un incremento de 23 millones de pesos, esto obligo al nuevo gobierno a desconocer tal basificación; por otra parte la complicaca, distorsionada y perversa relación obrero patronal construida por autoridades municipales de varios periodos con los líderes de los distintos sindicatos de trabajadores y ciertas organizaciones sociales acostumbradas por décadas a obtener recursos públicos, canonjías y privilegios en detrimento de las finanzas municipales y de una sana relación laboral, a cambio de compromisos de diversa naturalez, principalmente político electorales, particularmente la relación de Alfonso Martínez con el Sindiicato Democrático Independiente de Empleados del Municipio de Morelia (SIDEM); situaciones graves como la autorización del Cabildo de 23 millones de pesos para la homologación de salarios tan dispares con uno de los sindicatos, sin tener el presupuesto suficiente para ello, o la contratación de asesorías, servicios profesionales y provedurías simuladas o con evidentes irregularidades, fueron el pan de cada día a los largo de tres años.

Por sí lo anterior fuera poco, el nuevo cuerpo edilicio recibió la huelga del sindicato de trabajadores del Organismo Operador del Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Morelia (OOAPAS), iniciada meses atrás, que gracias al adecuado tratamiento político y jurídico, a 7 días de iniciada la nueva administración llegó a su fin, después de 81 días y una pérdida estimada de 60 millones de pesos; se cancelaron obras por cerca de 90 millones de pesos, por deficiencias administrativas del anterior gobierno, los salarios de los nuevos servidores públicos se redujeron un 20 por ciento.

Todo lo anterior presentó un cuadro de serias limitaciones recursos económicos y financieros, de falta de equipo e infraestructura para enfrentar las severas contingencias hidrológicas de julio y octubre de 2018 que destrozaron colonias de las faldas del cerro del Quinceo en la primera e inundaron unas 40 colonias de la ciudad en el segundo evento climático, cuantiosas pérdidas de los enseres básicos de cerca de 2 mil familias, situaciones que se tuvo que enfrentar, aún cuando no se era gobierno, como la de julio, con limitados recursos para medianamente solventar las necesidades primarias de los damnificados. Escenarios de los primeros 120 días de gobierno que en conjunto definitivamente limitaron de manera significativa las tareas tareas de gobierno, la obra pública, obra social y procesos de planeación y curva de aprendizaje.

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