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El dilema mexicano: ¿autosuficiencia energética o transición a energías limpias?

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Morelia, Michoacán.- «México opta por autosuficiencia, pero pausa la transición energética».

Es la síntesis del análisis publicado este día por la periodista Dulce Olvera del portal Sin Embargo.

Y recuerda: la compra de la refinería de Deer Park implica un acercamiento importante a la autonomía mexicana respecto de los combustibles.

Pero, y no es un asunto menor, esa compra se realizó a la séptima petrolera más contaminante del mundo.

“Lo que para la séptima petrolera más contaminante del mundo, Shell Oil Company, representó una oportunidad para cumplir un fallo judicial de reducir emisiones en 2030, para Petróleos Mexicanos (Pemex), la novena más sucia, implicó la inversión que faltaba para llegar a la autosuficiencia energética y dejar de importar gasolinas en 2023, observaron analistas energéticos”, dice la nota.

Hasta el momento, un negocio redondo para ambas partes.

La compra de la refinería de Deer Park implica un acercamiento importante a la autonomía mexicana respecto de los combustibles. Pero, y no es un asunto menor, esa compra se realizó a la séptima petrolera más contaminante del mundo.

Pero que hace notar los años de diferencia entre la realidad de Estados Unidos y de México.

La nota cita a Víctor Ramírez, de la Plataforma México, Clima y Energía:

“en lugar de cerrar instalaciones, Shell vendió una al Estado mexicano en un precio que, a juzgar por la venta de otras refinerías, fue relativamente alto. Entonces, quedó encantado”.

Y ese mismo día accionistas de la estadounidense Chevron —segunda petrolera más contaminante del mundo— votaron para reducir las emisiones de carbono de los combustibles que producen.

“Pero México vive otro contexto”, explica la reportera. “Actualmente importa el 61% de las gasolinas y seguirá importando la gasolina, diésel y turbosina”.

EL CONTEXTO GEOPOLÍTICO

El caso mexicano es similar al de grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). De hecho, por sus condiciones geopolíticas México iba a ser parte del bloque. Su permanencia en la OCDE trabó su adhesión formal al BRICS.

Y según reportan varios informes de la Organización de las Naciones Unidas, el grupo BRICS tiene una economía fuerte basada en una gran población, un territorio extenso que proporciona dimensiones estratégicas continentales, muchos recursos naturales y una creciente participación en el comercio mundial en los últimos años.

También —excepto Sudáfrica— tienen una postura común respecto de las energías limpias:

Los países desarrollados no tienen derecho a exigirlas a destajo al resto del mundo.

Para el BRICS la ecuación es simple:

Países como —por ejemplo— Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Francia sentaron las bases de su desarrollo durante los siglos XVII, XIX y XX a costa de utilizar estructuralmente energías contaminantes (el carbón primero y el petróleo después). Invadieron países, se preocuparon poco por el bienestar del resto del mundo, y casi ni se fijaron en el equilibrio medioambiental.

Es decir:

se desarrollaron basados justamente en las cosas que quieren que otros países no hagan.

Según el BRICS, los países desarrollados no tienen derecho a exigir energías limpias a destajo al resto del mundo.

De hecho, para muchos analistas y gobiernos la cumbre climática COP25 realizada en diciembre del 2019 no logró sus objetivos por la oposición de los países del BRICS al artículo 6 de Acuerdo de París, referente precisamente a regular los mercados de emisiones.

Otro ejemplo, “Rusia es uno de los mayores exportadores de petróleo y gas del mundo. Su economía y su gobierno dependen enormemente de los ingresos que esto genera. No es de extrañar que el presidente Putin describa el desarrollo de ‘tecnologías verdes’ como uno de los ‘principales desafíos y amenazas’ para la seguridad económica de su país”, dice la BBC.

Países como EU, Alemania, Inglaterra y Francia sentaron las bases de su desarrollo durante los siglos XVII, XIX y XX a costa de utilizar estructuralmente energías contaminantes. Invadieron países, se preocuparon poco por el bienestar del resto del mundo, y casi ni se fijaron en el equilibrio medioambiental.

En resumen:

El BRICS reclama que los países desarrollados ahora se preocupan de la ecología. Pero no lo hicieron antes, cuando ellos mismos necesitaban contaminar para desarrollarse.

Y también exigen que, tal como lo hicieron —por ejemplo— Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Francia en su momento, ahora los dejen a ellos hacer lo que tienen que hacer para desarrollarse.

En caso de México parece estar en una égida similar.

“Es cierto que de aquí al 2050 México todavía consumirá combustibles fósiles, pero cada vez será en menor medida. Es algo gradual”, dijo el analista Arturo Carranza a Sin Embargo. “Se espera que esa transición se acelere conforme avance el tiempo, de suerte tal que es probable que la descarbonización se alcance antes del tiempo estimado”.

En este caso hay dos visiones contrapuestas:

los que critican al presidente Andrés Manuel López Obrador por reafirmar la vocación petrolera y contaminante de México para mejorar su economía; y los que señalan que basar la producción nacional en energías limpias es una quimera, y que México aún no está listo para eso.

Lo paradójicamente interesante, según varios analistas en favor del bloque compuesto por BRICS, es:

ambas partes tienen razón.

Con información de Sin Embargo, El País, BBC y ONUNews.

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