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#ENTRELÍNEAS // Declinaciones, renuncias y apuestas “de alto riesgo”

Por Héctor Tapia

Estamos a 9 días de la jornada electoral, y a menos de una semana de que finalicen las campañas. A estas alturas del partido, ya se tiene cuando menos una certeza y tiene que ver con quienes no habrán de ganar.

Bueno, cuando menos esa percepción es la que inunda el imaginario colectivo a partir no sólo de las encuestas, sino de las figuras que se suman a los distintos proyectos. Es decir, entre más prevalezca en el imaginario que hay un proyecto ganador, a ese se le sumarán otras voluntades.

En los últimos días se ha acelerado el proceso de decantamiento, declinaciones, adhesiones y renuncias de algunos candidatos a favor de proyectos distintos a los que les toca abanderar. Cada acción en sí tiene distintos significados e impactos políticos y jurídicos en materia electoral.

Y ante esto, la pregunta en algunos ha sido: ¿esto realmente suma a los proyectos a los que se adhieren? La respuesta es sí. Pero se tiene que leer en varios niveles, y para ello pondremos varios ejemplos.

Particularmente, hace unas semanas, Abraham Sánchez declinó a favor de Alfredo Ramírez Bedolla; en este caso, ambos contendían por la misma posición. Y aunque se entiende que Abraham Sánchez, por no ser necesariamente un político, un actor o activista social no tiene un historial ni estructura significativa, su declinación se queda en un carácter mediático para generar percepción.

Hasta ahora, es el único que lo ha hecho de manera pública en la contienda por la gubernatura, y aunque se especula que podría haber cuando menos otro, eso no pasa de ahí, no pasa de ser una mera especulación.

Pero, en el caso de la ruta por la gubernatura, hay otro hecho específico que sí tendría más impacto en la jornada electoral, lo que está por definir Redes Sociales Progresistas (RSP), que han demostrado ser más pragmáticos, y que después de que renunciara Abraham Sánchez y que se quedaran sin candidato —aunque advertían que era muy difícil crecer en la contienda y por tanto complicado ganar—, ha dejado la puerta abierta a “pactar” con las fuerzas que advierte en real competencia: la candidatura común del Equipo por Michoacán, con Carlos Herrera, y la coalición de Juntos Haremos Historia, con Alfredo Ramírez. Pero la negociación es de otros niveles.

En el caso de RSP, que aunque Abraham Sánchez seguirá apareciendo en la boleta, este caso particular representa por sí mismo una estructura que, al no tener un candidato, puede incidir en su militancia, que no se puede minimizar, para que favorezca —sin obligar— a un determinado proyecto político en contienda.

Luego vienen otros ejemplos que se han venido presentando en otras regiones del estado; en Apatzingán, en Lázaro Cárdenas, en Maravatío, en varias partes, varios actores han determinado o bajarse de la contienda por intuir que no tienen posibilidades de ganar, o de respaldar a un proyecto específico sin renunciar a sus candidaturas.

Caso Apatzingán, un candidato del Partido Encuentro Solidario (PES) renunció a su candidatura para respaldar en su totalidad al proyecto de Morena-PT en esa región. Pero él sí renunció formalmente a su candidatura.

Para Lázaro Cárdenas, dos candidatos a diputados, uno por Movimiento Ciudadano y otra por el Partido Encuentro Solidario, no renunciaron a sus postulaciones, pero en lo que se refiere al voto a la gubernatura, adelantando que no tendrían posibilidades de ganar los proyectos de su partido en el terreno de la gubernatura, decidieron tomar la decisión política de seguir con sus proyectos regionales o distritales (que son los que inciden en el sostenimiento de registros partidarios), de hacer trabajo político a favor de otro candidato a la gubernatura, específicamente a favor de Alfredo Ramírez Bedolla.

Estos últimos no pueden ser quitados por sus partidos de las candidaturas que ostentan; por tanto, las sanciones a las que puedan ser acreedores son más de carácter moral y político que jurídico.

Es decir, estamos ante una coyuntura donde vienen una serie de definiciones en los candidatos que compiten en distintos niveles, y habrán de darse varios fenómenos en función de lo que está en juego, dependiendo de los cargos en disputa.

Lo que estamos por ver, probablemente, es que varios candidatos a diputaciones locales y ayuntamientos, por partidos que sienten que no ganarán la gubernatura, hagan trabajo político “de facto” o de manera pública a favor de los que sienten que son punteros, y que mejor les convenga a sus proyectos políticos regionales, y con esto “abandonen” o hagan vacío a los abanderados de los proyectos políticos que les postularon. Una suerte de “voto útil”, en función quizá no de quiénes quieren que ganen, sino de quiénes quieren que no lleguen a la gubernatura.

Como sea, insisto, el voto para la gubernatura no incide en el sostenimiento de registros de partidos políticos; y, hay que recordar, hay varios que se juegan su permanencia como partidos en esta contienda, se juegan el financiamiento público, pero esto tiene que ver con el voto a las diputaciones tanto locales como federales, que inciden en sostener registros como partidos locales o partidos nacionales.

Por ello es que la disputa en las distintas regiones del estado se agudizará en estos días de cierre. Aunque será batalla intensa, esta podría darse en lo privado, por debajo de la mesa.

No se trata de ninguna manera de minimizar lo que democráticamente significan para la vida pública del estado todas las participaciones de los distintos candidatos y candidata; no. Por el contrario, plantear una visión pragmática que, por el historial de decisiones de los distintos actores y partidos, no está descartada como fenómeno a presentarse.

Quedan pocos días. Y lo que está por venir será intenso, y para tener una mínima idea de la intensidad que tendrá, sólo basta ver los millones de motivos que tienen cada proyecto por superponerse al de enfrente.

Héctor Tapia. Director General de Metapolítica.mx, reportero en Medios Radiofónicos de Michoacán y analista político en Canal 6 Media Group y Cadena Rasa.

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