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#OPINIÓN // 30 años de institucionalidad electoral

David Alejandro Delgado Arroyo.

El pasado 11 de Octubre se cumplieron 30 años de institucionalidad electoral, 30 años de profesionalización de la función electoral, 30 años de diálogos en las 333 herraduras de la democracia, 30 años de estar en el centro de la discusión política del país; 30 años de ser un facilitador de la expresión de la soberanía popular del pueblo mexicano.

El 11 de Octubre de 1990 se instaló por vez primera el Consejo General del Instituto Federal Electoral; Emilio Chauyffet Chemor relata que junto con el entonces Secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios, al comenzar el año de 1990 recorrían las calles para elegir un inmueble como sede del Instituto, obtuvieron en la esquina sureste del cruce de Tlalpan y Periférico Sur un terreno de la Secretaria de Salud, de casi cuatro hectáreas; de manera que se compró el edificio que ahí había construido el sindicato de dicha dependencia.

De manera que la primera sesión del Consejo General del Instituto Federal Electoral se llevó a cabo en el edificio denominado “C” del hoy complejo del Instituto Nacional Electoral, que era el único que existía, justo en su tercer y último piso, en su esquina suroeste.

El diseño del Consejo General del IFE, al ser un órgano de Estado, parecía evocar en su integración a los tres Poderes: El Ejecutivo con la Presidencia del Consejo General, el Legislativo con los Representantes de dicho Poder, y del Judicial, a través de la figura de los Consejeros Magistrados; además de las representaciones partidistas.

En 1991, se fue a las elecciones con 36,676,167 ciudadanas y ciudadanos en la Lista Nominal de Electores; al último corte del 30 de septiembre de 2020, ya somos 91,608,528; es decir una vez y media más ciudadanía en posibilidad de votar.

En 1991, se tuvieron 5,530,475 Ciudadanía Sorteada para ser funcionarios de casilla; en el proceso electoral en curso se estima que serán 12,347,400.

En 1991, se tenían 6,000 Capacitadores, en un proceso electoral sin tantos detalles que cuidar; ahora se tienen estimados 41,245.

En 1991, se aprobó la instalación de 88,308 casillas, mientras que para el próximo proceso electoral se estima la aprobación de 164,550 casillas.

Estas cifras solo ejemplifican la consecuencia del crecimiento de la población en la logística que significa dotar de la potencialidad del ejercicio del derecho al sufragio de la ciudadanía mexicana.

Se podría pensar que es relativamente sencillo organizar una elección, pero ante estas cifras y el cúmulo de atribuciones que los partidos políticos le han dotado a la autoridad electoral para generar cadenas de confianza ante la desconfianza que se generan unos y otros; se convierte en retos colosales.

Las sucesivas reformas político electorales que la han convertido en una institución muy compleja, no han sido otra cosa que la historia de la construcción de los consensos de las partes, en suma, una obra colectiva de varias generaciones.

Luego de la Organización del primer proceso electoral federal, que incluyó la entonces Asamblea de Representantes del Distrito Federal, que fue aceptado por las partes, luego de se calló el sistema en 1988. El naciente IFE se dio a la tarea de construir la credencial para votar con fotografía en 1992 que se ha consolidado como el documento de identidad de la ciudadnaía mexicana; asímismo se construyó el Estatuto del Servicio Profesional Electoral Nacional.

Para 1993, una reforma electoral tuvo como principal eje arrancar del Poder Legislativo la autocalificación de las elecciones, a través de la figura de los Colegios Electoral, atribución que se les otorgó a los Consejos Locales y Distritales del IFE, salvo en el caso de la Presidencia de la República que pasó al entonces Tribunal Federal Electoral.

Para 1994, los entonces Consejeros Magistrados fueron sustituidos, en el calor de la rebelión zapatista, por los Consejeros Ciudadanos. Para 1996, los Consejeros Ciudadanos fueorn sustituidos por los Consejeros Electorales y un Consejero Presidente elegidos por las dos terceras partes de la Cámara de Diputados; además de generar una formula generosa para la asignación de financiamiento público equitativo.

Para 2007 se moderó la formula del financiamiento público, al no hacerla depender del numero de partidos políticos que en 2003 llegó al extremo de montos; también con esa reforma el IFE comenzó a administrar los tiempos del estado en radio y televisión, prohibiendose la compra des estos espacios para fines político electorales. Asimismo, se le dotó de facultades jurisdiccionales a través de la resolución de procedimientos especiales sancionadores inclusive a nivel de los Consejos Distritales.

Para 2014 se le modificó el nombre para ahora ser Instituto Nacional Electoral, en el afán de crear un sistema nacional electoral que homogeneizara procedimientos, fortalecer la fiscalización de ingresos y gastos de partidos y candidaturas.

La Institucionalidad Electoral en estos 30 años de existencia ha logrado mantener la periodicidad de las elecciones y que se refleje la pluralidad que manifiesta mediante su voto el pueblo mexicano; ha sido vanguardista en transparencia, en la inclusión de multiples grupos de la sociedad mexicana y entre otros temas, a la administración de la pedagogía electoral en tiempos de noticias falsas; ahora tendrá que enfrentar una pandemia en medio de un proceso electoral; en suma ha sido un institución que ha logrado concretar en hechos el derecho humano al derecho político a votar y ser votado.

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