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OPINIÓN // Ruido en la Conejera

Por H. Hugo Jiménez

La versión, que corrió como reguero de pólvora el pasado lunes y que jamás fue desmentida por los actores implicados, respecto a un “pacto” entre el Gobernador Silvano Aureoles y el líder nacional del PAN, Marko Cortés, para impulsar al ex alcalde de Morelia, Alfonso Martínez, como abanderado de una hipotética alianza entre el PRD y el partido blanquiazul para la gubernatura, no cayó nada bien en una oficina en el Senado de la República.


En su cubículo, el medio hermano de Aureoles Conejo, Antonio García Conejo, apenas digería el hecho de la desaparición de la bancada del PRD en la Cámara Alta, lo cual podría implicar que le retiraran la Comisión de Turismo que encabeza, cuando la información de que su medio hermano ya había pactado impulsar a un personaje muy cuestionado como Martínez Alcázar, echaba por la borda el trabajo de 5 años picando piedra en las comunidades y distritos de Michoacán.


Los conejos tienen una relación ríspida, tironada ya que en la mayor parte de las ocasiones el hermano mayor, Silvano, impone sus visiones al menor, Antonio, o de plano le pasa las facturas para que las pague. Por ello, las alegatas, por la ausencia de reciprocidad, son constantes.


Desde que llegó al Senado, los encuentros entre los hermanos Conejo se han ido distanciando y en ciertas ocasiones las visiones y los intereses son distintos, toda vez que al interior del Gobierno del Estado existen dos gabinetes que operan para dos rumbos. Por un lado, todos los secretarios vinculados al Senador García Conejo toman distancia de las directrices que surgen de la oficina del Bosque Cuauhtémoc, demostrando poca disciplina a lo que dicta el secretario de Gobierno, Carlos Herrera Tello, el tercero interesado en la carrera por la candidatura del PRD al Gobierno.


El de Zitácuaro exhibió sus habilidades gubernamentales en el lamentable episodio en el cual le habla por teléfono al Gobernador del Estado para que destrabe personalmente un conflicto comunal allí en su propia tierra. Por ello, en muchos ámbitos, vieron que el Secretario de Gobierno carecía de la madurez necesaria para sacar adelante al proyecto perredista.


Por ello, casi todos los reflectores se enfocaron en García Conejo, pero nadie daba cuenta que el Conejo mayor, el primer perredista del estado, y el último Gobernador del PRD en el país, ya tenía avanzadas las pláticas con el panista Marko Cortés, quien con desesperación se dio cuenta que sus enanos jamás crecieron.


La noticia del pacto amarrillo-azul (el pacto color americanista, dirían algunos), sacudió a la conejera, porque el de Huetamo no fue avisado de los acuerdos que ya tejía el de Carácuaro. En estos momentos, pese al silencio oficial, el bullicio en los pasillos de Gobierno y en el PRD están atizando las divisiones internas.


Prueba de ello es la golpiza mediática contra el dirigente estatal del PRD, Juan Bernardo Corona, que se ordenó desde el despacho ubicado en la calle Janitzio 80, que demuestra que los puntapiés y las pullas al interior de la tribu amarilla, están a todo lo que dan.


Pero como todo en la vida, esto apenas comienza y luego viene lo mero bueno. Saludos.

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