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Desde Ecuador / Diario del Confinamiento / Reactivar la Economía

Por Karina Karam Gutiérrez / Guayaquil, Ecuador

Mis expectativas económicas están por el suelo.

El lunes 13 de abril comenzó a regir el semáforo epidemiológico. El sistema busca regular la contingencia y flexibilizar las medidas según el comportamiento en el número de contagios en cada provincia. La idea es reactivar la actividad económica. Pero eso no significa que todo esté controlado. Ante cualquier rebrote, regresará el distanciamiento.

Las nuevas medidas, impulsadas por el Gobierno en mayo, me dan un poco más esperanza. Pero educar a la gente, a pesar de la difícil situación que hemos pasado, es complejo. Quiero creer en la prudencia y la conciencia de los ciudadanos, creer que mantendrán sus hábitos de higiene y protección.

Antes de la contingencia los salarios eran bajos. Y ahora están más bajos que lo normal. Las noticias no son alentadoras. Cada día cambian las normas para las contrataciones laborales.

El resultado: miles de desempleados, y un pueblo que necesita con urgencia salir a las calles para buscar el sustento.

Las reformas que plantea el Gobierno ofrecen pocos incentivos. Más bien al revés. Reducción de salarios, eliminación de contratos laborales, recortes presupuestarios a instituciones públicas… Es el resultado de un manejo irresponsable de los recursos fiscales durante los gobiernos anteriores. Además el gobierno actual es poco consecuente y confuso a la hora de tomar decisiones. Existen, a mi parecer, alternativas para suplir el déficit presupuestario: eliminar el subsidio a los combustibles, reducir los salarios a los asambleístas, mejorar las relaciones diplomáticas y comerciales con países que en gobiernos anteriores nos cerraron sus puertas, fomentar la inversión extranjera…

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Salir a la calle es una psicosis. No quiero pasar junto a otras personas por las aceras. Manipular dinero, aunque sea con guantes, me causa sensación de contagio. En supermercados, farmacias y bancos se deben hacer largas filas, por lo que mantengo una distancia más que prudente y lo único que pienso es en terminar, regresar a casa y desinfectarme por completo. He creado mi propio ritual para desinfectar mis alimentos, lavar mi ropa y mantener una buena limpieza.

Quiero ser optimista. Quiero confiar en que tendremos mejores momentos, que disfrutaremos de buenas oportunidades económicas para mi familia. Quiero ver alguna luz en el camino, alguna que nos permita volver, siquiera en parte, a nuestra vida cotidiana. Quiero creer: cada día hay un motivo nuevo para agradecer por nuestras vidas.

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Y mientras, el gobierno dispone una nueva normativa. Consiste en educar a los ciudadanos poco a poco y llevar esta emergencia con prudencia, precaución y responsabilidad, intentando retomar las actividades.

Entre el 04 y el 31 de mayo estaremos en la “nueva normalidad”. Un concepto que ya se instala en el mundo y que significa que, más que huir del coronavirus, debemos aprender a vivir con él. Los alcaldes tendrán facultad de manejar los semáforos notificando al Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de cada provincia. Los colores, como es lógico, serán rojo, amarillo y verde, de acuerdo a la curva de contagios.

Las provincias en color rojo mantendrán la modalidad de compras virtuales y entregas a domicilio. El horario de taxis será restringido, los vehículos particulares circularán un día a la semana y la jornada laboral y clases presenciales seguirán suspendidas. El toque de queda permanece.

Las provincias con el color amarillo podrán retomar el trabajo hasta con un 50% de la capacidad del personal. Los locales comerciales podrán operar con 30% de su capacidad, se les reducirá el toque de queda y se les autorizará el transporte urbano hasta con 30% de ocupación.

A quienes estén con color verde se les permitirá retomar actividades laborales con un máximo del 70% del personal, se reducirá el toque de queda y se permitirá el funcionamiento del comercio y el servicio de transporte con un máximo 50% de ocupación.

Habla la Ministra de Gobierno, María Paula Romo. “Existen 100 municipios en el país que no tienen ningún caso, dependiendo de su ubicación geográfica. Lo normal sería que se retomen poco a poco las actividades, sin confiarnos y manteniendo las precauciones: mascarilla y desinfección. Eventualmente el virus llegará a todo el país”.

Mientras tanto, se mantiene control de las fronteras, los vuelos permanecem cerrados y se prohíbe la circulación de pasajeros entre provincias. No podemos volver a nuestra vida social. No hay paseos ni visitas. Espero que todo eso permita una reactivación prudente y paulatina. Haremos el esfuerzo. Lo que ahora importa es la economía.

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