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OPINIÓN // La lucha por la izquierda.

Por: Javier Lozano.

En ocasiones se pierde la dirección y el sentido de lo que significa el sostén de la izquierda; esta corriente ideológica, representa una gran columna de elementos, no solo como una fuerza, sino como el conjunto de componentes que luchan por una sociedad alternativa, humanista e incluyente a través de los movimientos indígenas, populares, y sectores vulnerables que combaten por mejorar sus condiciones.

Es evidente que la actualidad, muchos de los políticos o candidatos no entienden con exactitud, el andamiaje extenso de lo que constituye un partido de izquierda; se guían por el instinto de hacer política tradicional, y pierden la orientación y las bases que fundamentan el estricto desarrollo de los partidos que abanderan. El itinerario de normas y valores es enorme, pero se rompe al final, cuando se asume un rol pragmático, que contrapone su naturaleza.

Hay que tomar en cuenta, que el discurso estéril, ha provocado que la militancia se confunda; la incorrecta narrativa se traduce en una estructura superflua.

Es lógico pensar que MORENA y PRD se disputan la militancia; las bases ideológicas sustentan esta lucha por el dominio y la identificación de esta corriente que articulan una serie de principios. Hay que recordar, que parte importante del desarrollo y credibilidad de estos partidos, se basa precisamente en el desafío por revertir las políticas neoliberales y por mejorar las condiciones laborales, económicas, educativas y sociales de la población, así mismo, de garantizar actividades incluyentes.

Hay que descartar totalmente una adhesión entre ambos partidos que refuerce la articulación de un programa que priorice las necesidades a priori, lo pudieron hacer en el 2018 pero desafortunadamente no cuajó. De acuerdo con los antecedentes y la metodología que se ha edificado, estos dos partidos se disputan la bandera de la izquierda: su discurso, narrativa y oratoria; pero la izquierda es una mera concepción de una corriente. Ha sido un gran error pretender gobernar y construir política con las siglas de un partido; la responsabilidad por supuesto que recae en ir incorporando un programa de gobierno que priorice y de salida al desarrollo integral desde una visión óptima; que articule un verdadero proyecto que erradique por completo la falta de oportunidades; y que establezca un plan ampliamente democrático y plural.

Sin embargo, la realidad es otra; en el terreno social y político, ambas fuerzas se disputan esa plataforma, el programa, el proyecto y la fuerza progresista. Desafortunadamente se recae precisamente en esa dinámica; la izquierda representa más allá de la conjugación de un nombre del partido: es una base con una serie de matices que articulan una forma, un estilo, una lucha, una cultural, una transformación que combate las políticas facciosas, que hagan frente a la desigualdad, la marginación, la enajenación, la pobreza; de igual manera, la forma de gobernar ante los vicios que han permeado un nuestro sistema sociocultural; entre ellos, el nepotismo, el burocratismo y la corrupción.

Ambas fuerzas se deben preocupar más por estas acciones; no tiene ningún sentido que prevalezca únicamente la descalificación, el intercambio de culpas y responsabilidades. Es conveniente, que cada partido se centre un en programa que establezca una agenda social; es cierto, el arte de hacer política en ocasiones es perverso; se aprovecha cualquier elemento o acción para desacreditar a un rival de la política.

Obviamente MORENA y PRD, mantienen una lucha interna que fue producto de la división de muchos liderazgos que en su momento militaban en el PRD; ahora: se gesta una clima intenso en los ambientes políticos, por abrir nuevos escenarios; conquistar a la sociedad y a la militancia: estará en la medida de que prioricen su estilo de gobernar, y abrir espacios para que la ciudadanía mantenga una vinculación constante, como un mecanismo democrático. El hecho de ser partido de izquierda, no es solo al interior de un núcleo, ni mucho menos en la opinión: es la responsabilidad de establecer un esquema que garantice en la praxis, los servicios básicos a través de un crecimiento económico, pero que se antepongan los intereses de los sectores más vulnerables.

La izquierda debe establecer una alternativa de gobierno distinta, partiendo de la premisa que la alternancia y la transición se ha establecido por: el hartazgo y al autoritarismo de los gobiernos antagónicos de la doctrina política de la izquierda.

La izquierda es un mecanismo y un instrumento cuya visión debe orientar más allá de un enfoque político, debe ponderar: transformar a la sociedad, a través de la educación, de la cultural, de los valores, de la ética; y no de la descalificación y polarización. La irresponsabilidad de muchos políticos cuando asumen el poder, es precisamente mantener vigente parte de esa herencia de gobernar; de los malos hábitos, de las prácticas antisociales; el paradigma político debe cambiar, sí, pero también la actitud, la arrogancia y el despilfarro.

Hay una encrucijada entre ambas partes, lo que ha impedido que se avance en algunos temas de la agenda pública que son indispensables. La lógica indica que debe haber una correlación por la genética de ambas fuerzas; en el terreno, no existe más que: una pelea constante de señalamientos ¿por quién hace más?, ¿quién hace menos?; ¿quién engaña?, ¿Quién polariza?, ¿Quién simula? Una ruta unificada, es prácticamente una quimera; se han definido acciones que contradicen a ciertos actores de la política; miembros activos que se autoproclaman de izquierda, han fracasado en sus políticas públicas. De ahí deviene una crisis ideológica; la combinación de sus acciones, hechos, inconsistencias y contradicciones no son más que la simulación de una dialéctica sumamente desgastada con un vacío profundo. Me refiero aquellos actores que viven como mirreyes, pero que pregonan con la mano izquierda: ellos crean un ambiente sumamente ambiguo.

Recuerden que la sociedad castiga; y ha sancionado fuertemente en las urnas por simular la gobernabilidad de unas siglas que representan.

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