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OPINIÓN // La educación y el nuevo paradigma social.

Por Gerardo A. Herrera Pérez.

El 1 de diciembre del presente año, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, será presidente constitucional de México; el hoy presidente electo ya anuncio que derogará la reforma educativa. La pregunta es contundente, que modelo será el que ahora se utilizará para hacer de la educación, una educación emancipadora, una educación que forma racionalidades críticas, que forme para la defensa de los derechos humanos, las libertades y la dignidad humana.

Una educación que forma para comprender la vida como eje fundamental de este mundo, y no el reforzamiento del etnocentrismo, y el hombre económico, pero no social. Lo expreso porque, es importante que la sociedad sepamos cual es el modelo de la educación que se implementara en la educación básica.

Como sabemos la educación en México es una educación fragmentaria, que ha privilegiado los tiempos para la enseñanza de las ciencias exactas en detrimento de aquellas disciplinas dirigidas a la ética y la formación humana. Esta fragmentación separa e ignora el rosto global del que forman parte el proceso de educación.

Diferentes posiciones plantean que la educación es un aparato ideológico del Estado como lo es la familia, el dogma, las normas, el diseño de la política pública; de ahí que se considere que la educación depende de modelos externos y enfoques neoliberales, debido a que ésta no responde a las necesidades del ser humano, más que para formarlo en un sujeto económico, pero no social, como ya lo expresamos.

Del 2001 al 2015, la educación en México ha demostrado su ineficacia, tan es así que la aplicación de la prueba PISA por la OCDE a alumnos en la educación básica en 2001, posicionó a México en el lugar 34 de 35 países que fueron evaluados; dicha prueba mide el avance en la calidad educativa.

Esta situación se replicó en el 2015, con resultados similares. En este contexto y frente a las reformas que se vendrán la próxima administración federal, consideramos que la educación mexicana necesita instaurar sus propios sistemas o procedimientos de conocimiento; necesita recuperar la pedagogía como posibilidad de abrir, de nueva cuenta, un campo de conocimiento en el que se formule la problemática de la reflexividad, y la no exclusión del que conoce un conocimiento que al mismo tiempo, es su conocimiento.

En este sentido, Edgar Morín, teórico de la complejidad precisa que: “La apertura bio-antro-sociológica, la reflexividad permanente, la ciencia-filosofía, la reintegración del sujeto, la reorganización epistemológica, el mantenimiento de la interrogación radical y la vocación emancipadora, son fundamentales para la transformación de un nuevo paradigma educativo.

La pregunta es por qué?, porque la educación es procedimiento formativo que va de los intuitivo, del sentido común, a lo racional, teleológico, axiológico, antropológico, histórico, social, filosófico, epistemológico. Edgar Morín plantea hacer una revisión desde la teoría de la complejidad de la educación para poder comprender la problemática sobre la cual atraviesa la educación no solo en México, sino en América Latina.

Morín avanza en plantear la importancia para el entendimiento del problema acceder a diversos principios: lo sistémico, todo está conectado y tienen puentes de comunicación, toda vez que vivimos en un mundo globalizado, lo hologramático, ver las partes en el todo y el todo en las partes, pero incluso agregaría la importancia de ver lo dialógico entre las partes; bucle recursivo: los individuos producen la sociedad que produce a los individuos, somos a la vez producto y productores.

Si no existiera la sociedad y su cultura, un lenguaje, un saber adquirido, no seríamos individuos humanos, abunda Morín en su reflexión. El bucle retroactivo, o la hemostasis, es la tendencia de los organismos vivos y otros sistemas vivos a adaptarse a las nuevas condiciones y a mantener el equilibrio a pesar de los cambios.

El diálogo sistemático y recursivo entre las disciplinas, en búsqueda de su convergencia para entender la educación y lo que con esta acción se genera, el saber, el aprendizaje, el conocimiento, en síntesis, la formación. Por otro lado, Morín se plantea que en el marco de la complejidad, los individuos son concebidos como sujetos sociales sistémicos en situación de influencia recíproca, capaces de establecer, mediante una variedad de actividades y formas de expresión, determinada red compleja de relaciones e interacciones sociales con el entorno del cual forman parte indivisible.

Pero que no se piense que es solamente cambiar las mallas curriculares para generar un proyecto alternativo de educación, o bien fortalecer la infraestructura, es importante impulsar acciones para definir el perfil del educador del Siglo XXI; este educador deberá adquirir competencias profesionales en su formación, pero además deberá contar con competencia en ciudadanía y habilidades sociales para interactuar con otros, en diversos contextos socioculturales que se encuentran en permanente cambio.

La reflexión, es la complejidad con la cual se tienen que analizar la educación, con un pensamiento complejo que desmienta las certezas, los absolutos, se niega la posición completa de las verdades y se reconoce la presencia de las incertidumbres y de cualquier error del conocimiento humano; ello es importante y da paso a la construcción de conocimiento, tal cual lo expresa Morín.

Por otro lado, es importante la incertidumbre en la educación, es darse cuenta de que enseñar exige la conciencia del inacabamiento, es el asumir una postura exigente, difícil, que evite las simplificaciones, las facilidades ficticias, las incoherencias burdas, es evitar una falaz superioridad que pueda ser asumida por los docentes como el fácil sustento de su autoridad en el aula; sin duda una reflexión ruda por parte de Morín, pero una verdad de la cual es importante abrevar para mejorar nuestro sistema educativo.

Debo de reconocer y agradecer a todos los docentes que en mi formación han incidido y de los cuales abreve por años de estudios y que hoy mismo lo sigo haciendo. Y debo también reconocer el gran aporte que día con día hacen miles de profesores en todo México, trabajando por una causa, la de la formación de sus alumnos, no todo está perdido, no todo es malo, pero hay mucho por transformar, para hacer un nuevo paradigma social que emancipe, que libere y que genere nuevos conocimientos.

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