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OPINIÓN // El coach.

Por: Sr. Márquez.

Parecer rico, cuesta caro.

Cuando niño, fui el niño más rico de mi cuadra, siempre con el mejor dulce, el mejor trompo o el mejor yoyo, porque yo era aquel niño que, en una mesita puesta en una de las tantas calles de mi barrio, era yo eterno vendedor de dulces y juguetes que, ¿por qué no decirlo? Esa posición me hizo ser el niño más rico. Bien dicen que, en la regresión a los primeros años, encontramos la verdad de la vida y sus vicisitudes.

No hay duda para ser rico, deberá antes ser humilde, de lo contrario el costo de parecer rico, le empobrecerá el bolsillo y el alma, para ese cometido deberá usted saber que la humildad es aquella virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades, pero créame actuar de acuerdo a tal conocimiento no lo hará rico.

Alimentar el ego tiene sus costos financieros, pues una cosa es ser rico y otra es parecer rico.

Vea usted.
1. Automóvil del año, si usted lo paga a crédito, signará doble costo para usted, pero para el rico no, pues el rico lo pagará al contado.

2. Casa residencial, si usted la paga a crédito, tendrá un costo al doble, que un hombre rico, no cubrirá, pues él, la pagará de contado.

3. Aparato celular, si usted lo obtiene a crédito, para usted tendrá un doble costo, pero para el rico no, pues él lo pagará al contado.

4. Su ropa de marca, si usted la compra a crédito, no lo dude pagará el doble; sin embargo, el rico pagará su costo primario, al pagar de contado.

5. Escuela de paga, usando su crédito, le representará un doble costo, pero al rico no, pues él pagará, como siempre, al contado.

6. Restaurant, si usted paga a crédito, eso le ofertará a su bolsillo un doble costo, y ¿al rico?, a él no, el pagó al contado.

7. Vacaciones, si usted las paga a crédito, no lo dude, pagará el doble de su costo, pero el rico no, él las pagará al contado.

Advierta usted, “parecer rico” lo condenará a la pobreza material y espiritual, pues en el afán de parecer usted perderá el sentido lógico de la realidad, créame aparentar tiene sus costos económicos.

Inicié diciéndole que “parecer rico” lo condena a la pobreza material y espiritual, entiendo que no existe una sin la otra, ser rico materialmente debe ayudarle a ser rico espiritualmente; sino, no tendría sentido de ser el termino riqueza, pero se pierde el sentido cuando se intenta parecer rico y se vive una vida que no corresponde al nivel cultural, económico y espiritual y en ese afán puede perder su tranquilidad e higiene mental, pues cuando menos acuerda inicia una carrera cansada y sin fin. Mucha gente cree que será feliz adquiriendo juguetes más caros, lo triste es que son a crédito, bajo sus responsabilidades crediticias, las noches son eternas por la preocupación de pagar y pagar, el auto que en la mañana lo llevará a su trabajo, o bien la ropa elegante y de buena marca que lo abrigará, la mensualidades del crédito de la casa en la zona residencial, sus vacaciones, que más que placer y descanso, pagan su egocentrismo, ensuciando la mente de la eterna idea de como pagar y jugar a lo que diría mi Madre-abuela “el jineteo del dinero” y al librar un mes de pago respira 48 horas de tranquilidad para iniciar de nuevo la carrera de parecer rico, pero estar lejos de en verdad serlo.

Usted; si usted, tiene la llave para librar esta carrera, se llama humildad, ser y no parecer, adquiera lo que pueda pagar y disfrute lo que tiene, duerma en paz y vista lo que hay. La mayoría de los terrícolas juegan en este laberinto y terminan por sufrir graves extravíos, pues al jugar a parecer ricos, sienten el poder del yo a crédito; si, el yo llamado ego, todo poderoso, pero se olvidan que la riqueza nace en la calma del yo humilde.

De ahí que no resulte raro que el hombre equilibrado, consciente de sus circunstancias, sepa vivir bajo su realidad, resultando sencillo disfrutar de lo que tiene, abonando a su tranquilidad y equilibrio humano.

Por eso, hoy le invito a ser humilde y no cargar más a las tarjetas de crédito, los verdaderos ricos son humildes y disfrutan lo que tienen aun cuando carecen de lo que quisieran tener.

No gaste como si fuera rico, no imite a los “No” ricos, acéptelo, ser rico es un estado interior; es la armonía del alma y de sus emociones, que necesita del amor, la familia, la amistad, la autenticidad, la integridad para existir.
Finalmente, cuestiónese usted, ¿es rico o aparenta ser rico?, pues como lo dijo el filósofo Aristóteles “…La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión…”.
Sr. Márquez.

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