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La participación de la mujer desde la perspectiva comunal

Humberto Urquiza Martínez

Uno de los aspectos que más está incidiendo en el desarrollo de la vida política y de los procesos electorales, es la participación de la mujer. Una primera perspectiva es la que explica la necesidad de generar condiciones para que la mujer tenga acceso al poder, en tanto tiene la capacidad de formar parte de quienes toman las decisiones. Ello se traduce en que los órganos de gobierno de los diversos poderes y órdenes de Gobierno deben de estar integrados por Mujeres.

Sin embargo, existe otra perspectiva para entender la importancia de la participación de la mujer en espacios de gran importancia para la toma de decisiones públicas. En el Municipio de Cherán el nombramiento de sus autoridades tradicionales pasa por diversos mecanismos sociales y comunitarios que legitiman la decisión de nombrar a los integrantes del Concejo Mayor, o bien, de cualquier decisión comunitaria. De seguir los criterios de aquella primera visión, supondría la participación paritaria de la mujer en el Concejo Mayor. No obstante, ello, la intervención de la mujer desde la visión comunitaria no solamente se queda ahí, y quizá es la parte donde menos interviene la mujer, ya que las decisiones fuertes y determinantes que afectan a toda la comunidad se toman en otro espacio.

Ello es así, en tanto la institución de mayor fuerza social (y por ende política), son las fogatas, como espacios de discusión y toma de determinaciones de lo que acontecera en toda la comunidad, a partir del consenso entre todas ellas, y que permite generar un análisis y construcción de consensos sociales en las asambleas de barrio en las que se aglutinan las fogatas, a partir de la visión de todos los integrantes de la sociedad, entre ellos a las mujeres. Las fogatas se integran por habitantes, hombres y mujeres, vecinos entre sí, que en una esquina determinada se reúnen para discutir sobre temas de transcendencia comunal. Las decisiones que se tomen en ella son consensuadas en las asambleas de barrio para lograr construir la decisión. Una vez tomada la determinación, no hay forma de cambiarla y a las autoridades como el Concejo Mayor, solamente le corresponde cumplirla.

Es así, que las decisiones que se toman en la comunidad tienen la participación permanente de la mujer, tanto en las fogatas como en las asambleas de barrio.

La perspectiva comunitaria de la participación de la mujer está centrada en las principales instancias sociales colectivas (fogatas y asambleas de barrio), a partir de forma característica de la comunidad: la toma de decisiones desde abajo.

Ello contrasta con las formas de tomar las decisiones en las sociedades occidentales, en donde las decisiones se toman en instancias políticas, que no sociales, que se encuentran en la cupula y desde donde las decisiones se hacen de forma centralizada, por lo que, con cierta lógica, es ahí en donde debe de participar la mujer, desde la visión no comunitaria.

Por tanto, hablar de la paridad y participación de la mujer en sociedad comunitarias como las indígenas, requiere de entender la visión comunitaria, que dista en mucho, de la visión occidental que se reproduce en las sociedades que no son indígenas y que contiene elementos que sirven para una verdadera participación de la mujer.

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