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2018 las elecciones del pragmatismo | Por Jesús Humberto Adame Ortíz

Iniciaron las campañas, en noventa días los candidatos tratarán de seducir y convencer al electorado, sin embargo, antes de que terminen es evidente que las elecciones de México del 2018 serán recordadas como las elecciones del pragmatismo.

“Triunfa siempre, no importa cómo; y tendrás siempre la razón” es el apunte que Napoleón Bonaparte hace a aquella disertación del Príncipe de Maquiavelo donde se refiere a que el fin, justifica los medios. Para este proceso electoral del 2018 los partidos políticos han echado mano de estas frases de Maquiavelo y Bonaparte y conformaron alianzas electorales presidenciales jamás vistas en la historia contemporánea de México.

El PRI repite su alineación al aliarse con el Partido Verde y con Nueva a Alianza en la llamada coalición Todos por México; en tanto el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano conformaron algo que en muy pocos países ha sucedido la unión de la derecha y de la izquierda al conformar la llamada Coalición por México al Frente, cabe destacar también que desde el año 2001 en el país PAN y el PRD tuvieron un sin número de alianzas que llevaron la alternancia a gobiernos estatales, sin embargo ninguna de ellas logró imponer una forma diferente de gobernar en las entidades. Mientras que MORENA se alió con el PT y para asombro de muchos, entre ellos algunos miembros del partido lopezobradorista, conjuntaron fuerzas con el Partido Encuentro Social (PES) el partido político más confesional de México.

La conformación de las alianzas en la actual elección nos deja claro que los pragmatismos políticos son de todo tipo, de izquierda y de derecha. También hay que decirlo, no es la primera vez que el pragmatismo está presente en las elecciones, en mayor o menor grado siempre ha habido pragmatismo en las contiendas electorales, en muchos casos en elecciones municipales y de gobernador en todo el país se observaban alineamientos de grupos en favor de los candidatos que no pertenecían a su partido político. La mayoría de los pragmatismos que se han dado a nivel local obedecían a dos razones: la primera se originaba en la ruptura que enfrentaba la élite política local que obligaba a algunos de sus miembros a emigrar a otros partidos en busca de la candidatura que no recayó sobre ellos y una segunda razón, quizá más simple; era el pragmatismo en la búsqueda de la victoria al apoyar en su momento al candidato que encabezaba las preferencias.

Hoy el pragmatismo electoral en México está muy ligado a la efectividad, es decir a la búsqueda de un resultado y este resultado solo se avizora teniendo como base la conformación de una coalición sin importar las formación ideológica, ni mucho menos la línea política de las agrupaciones que la conforman.

Ante este escenario cabría preguntarnos ¿Cuáles serán las principales implicaciones de este pragmatismo electoral?

  1. Falta de un proyecto de país a largo plazo. Hasta ahora ninguna de las coaliciones presidenciales ha dejado claro cuál será su proyecto a largo plazo, todas siguen postradas en la inmediatez de ganar, pero ninguna nos dice ¿para qué? En el 2014 se aprobó la reforma Constitucional que permite los Gobiernos de Coalición, sin embargo estas reformas no han sido debidamente reglamentadas por los hace falta el marco normativo que deje al lado interpretaciones y permita la implementación de este modelo. Es importante destacar que la Coalición Por México al Frente habla en su registro de acuerdos de gobierno que en caso de ganar implementaran desde el 2018 al 2024. Sin embargo es importe reconocer que el modelo de Gobierno de Coalición obedece más a regímenes parlamentarios que a los presidencialistas como el de México y en caso de implementarse, éste enfrentará las buenas y malas costumbres políticas que el presidencialismo ha enraizado en nuestro país.
  2. Surgimiento del ciudadano polizón (free riding). Si los partidos políticos fueron pragmáticos, los ciudadanos lo serán más. En los últimos 30 años las democracias han experimentado el emerger de este nuevo ciudadano, un ciudadano que participa en la política por lo que le conviene, dejando de lado el supuesto bien social, México no será la excepción. Es decir los ciudadanos accederán a participar y atender a la política siempre y cuando su participación y su voto le resulte en un bien tangible para él, su familia y en su caso su comunidad. Cabe hacer notar que los ciudadanos ya no tienen oídos para escuchar propuestas generales, ya no basta con eso; ejemplo: ahora el ciudadano no se preocupará por cómo se resuelve la inseguridad en el estado, no es que no le importe, pero el ciudadano pondrá atención y se interesará en la elección si el candidato le dice cuál es la propuesta para mejorar la seguridad de su calle, cuál es la solución para enfrentar la inseguridad de su colonia. En síntesis el ciudadano entendió que su voto vale y que en la solución de los problemas la prioridad a atender son los suyos.
  3. El voto diferenciado. Pragmatismo y free riding son la excelente combinación para un voto diferenciado, está claro que los ciudadanos no irán a las urnas a votar por partidos, los ciudadanos votarán por candidatos, aquellas personas y personajes que les prometieron la solución a un problema tangible. Además de las elecciones federales para Presidente, senadores y diputados federales, treinta entidades del país tendrán elecciones concurrentes donde se elegirán en diversos casos, gobernadores, diputados locales y presidentes municipales. Es decir, en su mayoría, cada ciudadano que acuda a votar tendrá un mínimo de 4 boletas diferentes, las coaliciones y candidaturas comunes en varias entidades le darán al ciudadano un sin número de opciones y oportunidades de marcar diferente sus boletas y estemos seguros, muy pocos repetirán la marca en el mismo partido político. Sobra decir el voto diferenciado incidirá directamente en las metas de votantes que tendrá cada partido político y sus diferentes candidatos. El voto diferenciado obligará, como nunca antes, a los partidos políticos a trabajar en su llamado voto histórico, a ocuparse con su estructura partidaria de promoción y movilización del voto en los territorios, poniendo énfasis en el convencimiento. Pero también a construir un umbral de triunfo basado en el voto que se define en las tres semanas previas a la elección y que en muchos casos hace ganar o perder la contienda.

 Las campañas han iniciado, serán noventa días de intenso pragmatismo electoral, en muchos casos se obligará a los políticos, candidatos y dirigentes, a usar aquella frase de Marx… Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”.

El dato de la Meña. Me recuerda mi perra que en contrario a lo que muchos piensan, fueron dos michoacanos y no sólo uno que contendieron en la Elección Presidencial de 1988: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano  por el Frente Democrático Nacional (FDN) y Gumersindo Magaña Negrete por el Partido Demócrata de México ( PDM, sinarquista, los del gallito como le decían), los dos con gran vena nicolaita por cierto.

 

El autor es politólogo, especialista en comunicación política

 

Facebook: Jesus Humberto Adame Ortíz

Twitter: @adameanalisis

 

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