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Edomex 2017, la presidencial chiquita | Antonio Aguilera

El próximo 4 de junio, los habitantes del Estado de México, de Nayarit y de Coahuila elegirán a nuevo gobernador y en Veracruz se votará por alcaldes y diputados locales. Más allá de la tradicional cita cívica a la que suelen acudir un porcentaje cada vez menor de ciudadanos para depositar su voto, las elecciones del próximo domingo, en especial la del Estado de México, definirán la hoja de ruta rumbo a las presidenciales del 2018, y vendrá a modificar el escenario de pesos y contrapesos que jugarán en la renovación del poder en México.

 La elección del Estado de México es una suerte de “presidencial chiquita”, no solo por el peso del electorado que tiene -11 millones 317 mil ciudadanos equivalente al 13.26% del padrón electoral nacional, según datos del INE- sino porque en dicho proceso los principales partidos políticos su jugaron su órdago de cara a la elección federal. Es decir, la elección de este 2017 siempre estuvo diseñada para pesar en el 2018.

Por sus 125 municipios, 40 distritos electorales federales y 45 distritos locales, desfilaron no sólo los principales contendientes de la política nacional, sino los aspirantes presidenciales, los dirigentes de los partidos políticos, y en el caso del gobierno federal, todos los secretarios del gabinete, y hasta “Gaviota” fue a pedir el voto por el PRI.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de Morena y candidato presidencial absoluto de ese partido, acudió a la tierra de Enrique Peña Nieto más de 50 ocasiones; Ricardo Anaya hizo más presencia en Nayarit y en Coahuila, pero en poco más de 10 eventos se dejó ver a un lado de Josefina Vázquez Mota; Alejandra Barrales fue muy tímida, y se avocó en las dos últimas semanas para respaldar a Juan Zepeda.

Para este domingo, cada partido tiene un ejército de representantes listo para defender su interés y el voto de los ciudadanos: de acuerdo con el estudio Características Geoelectorales de votación de representantes de partidos políticos realizado por el INE, el PRI contará con un ejército de representantes de casillas 99.7% en el Estado de México, algo normal en un partido que ha gobernado por más de 90 años esas tierras; le sigue el PAN, y su candidata Josefina Vázquez Mota, quien a pesar de ir ya en cuarto lugar de las preferencias, puede desplegar en territorio mexiquense un porcentaje equivalente al 80.9% del total de los representantes de casilla.

Morena, que logró arrebatarle un porcentaje de estructura al PRD, más la suma de la poderosa sección 34 del SNTE, está en condiciones de acreditar un 75.8% de representantes, poco más abajo está el PRD con un 70%, disputándose sección por sección, colonia por colonia al partido de López Obrador.

El proceso electoral de nuestro estado vecino ha implicado el pulso electoral del país, toda vez que arrancó con los escenarios previsibles hasta entonces: un alto posicionamiento de Morena, de la mano de Andrés Manuel López Obrador –no así de su candidata, una desabrida Delfina Gómez-; un PRI en donde se impuso la vena dinástica del grupo Atlacomulco, con la imposición de Alfredo del Mazo; y una Josefina que poco a poco se fue apagando gracias a los escándalos por los millonarios apoyos recibidos del gobierno federal a una asociación que ella encabezaba; y el PRD, al que todo mundo daban por muerto, pero que eligió a Juan Zepeda, que fue la revelación de esta elección y le imprimió frescura y originalidad, y al final fue el único candidato que creció en los dos meses que duró el proceso.

El juego de las encuestas y los medios

Las casas encuestadoras y los medios de comunicación también jugaron su papel en este proceso, en donde asumieron posturas divergentes y hasta ofrecieron números dispares, con pocas coincidencias. Los números sólo concordaron en el hecho de que se logró un empate técnico entre Alfredo del Mazo del PRI, Delfina Gómez de Morena, todos registraron el avance de Juan Zepeda, que logró colarse hasta el tercer lugar, y retrataron la debacle de Josefina Vázquez Mota del PAN.

Asimismo, las coberturas se fueron decantando por dos actores principales: Andrés Manuel López Obrador y los escándalos de moches de quien fuera la candidata de Morena a la alcaldía de Las Chopas, Veracruz, Eva Cadena; y la disputa entre el líder de Morena con sus antiguos aliados del PRD.

El jaloneo por las declinaciones a los partidos de izquierda que exigió el dos veces candidato presidencial para forzar una futura alianza rumbo al 2018, no sólo implicó que el PT se subordinara a sus intereses, sino que ofreció oro molido a Juan Zepeda, quien plantó cara al tabasqueño y logró restregarle que la división de las izquierda se logró por la postura unilateral y la cerrazón de López Obrador.

El perredista dijo que el dirigente nacional de Morena trató de responsabilizarlo porque no hubo una coalición de izquierda; sin embargo el ex alcalde de Neza recalcó que él fue el primero en impulsar una alianza en la entidad mexiquense.

“Desde antes que iniciara el proceso electoral me cansé de rogarle, de buscarlos, 15 veces públicamente dijimos que en el Estado de México estaban las condiciones para que juntos, Morena, PRD y los otros partidos de izquierda, pudiéramos generar un frente opositor y que lográramos la alternancia, pero no quisieron”, recordó Juan Zepeda.

El exalcalde de Nezahualcóyotl destacó que es el único candidato que a días de terminar las campañas, no tiene una imputación por corrupción, desvío de recursos o malos manejos.

La elección 2017 fue una especie de diván psicológico para López Obrador, en donde no sólo demostró su amplia capacidad de negociación política y manejo de campañas, pero donde una vez más sobresalió su talante soberbio y autoritario, asumiendo una postura de confrontación no sólo con sus rivales políticos, sino con los periodistas, como fue los caso de las abruptas entrevistas que sostuvo en los espacios radiofónicos de José Cárdenas y de Carmen Aristegui.

Todo sea por el voto

Otro aspecto distintivo del proceso electoral es el alto costo promedio del voto en las cuatro entidades en las que los ciudadanos acudirán a votar este domingo próximo. El promedio del costo por voto este año ascenderá a 203 pesos por elector.

La empresa Integralia Consultores, que encabeza el exconsejero electoral Luis Carlos Ugalde, calculó que el presupuesto de las elecciones estatales será superior a los 4 mil 28 millones de pesos. A esto hay que sumarle la ingente cantidad de dádivas que se han repartido en las últimas semanas, preferentemente por el PRI en los estados de México y Coahuila.

El reporte “¿Cuánto costará la democracia electoral mexicana en 2017?”, elaborado por Integralia Consultores, destaca que la elección de Nayarit –donde la alianza PRD/PAN va a la cabeza- tendrá el voto más caro, con un costo de 222 pesos; seguido por el Estado de México, donde costará 209 pesos; mientras que en Coahuila, 195, y en Veracruz, 193 pesos.

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