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Todo sucede en Michoacán | Por Hugo Rangel Vargas

En territorio michoacano se han escrito capítulos de la historia del país caracterizados por la encarnizada confrontación entre diversos grupos. La lucha que esta ocurriendo a nivel nacional y que tiene citados en el 1 de julio de este año, a intereses y proyectos antagónicos, se despliega en esta entidad de la república con matices interesantes.

Y es que, en Michoacán, tierra donde tuvo su origen el movimiento democrático de 1988 y en consecuencia el Partido de la Revolución Democrática, una reminiscencia de este instituto político pelea palmo a palmo su sobrevivencia de la mano de quien podría ser el único gobernador que sobreviva de esa filiación política una vez que concluya el proceso electoral.

Con un tufo que se confunde entre plutocracia y nepotismo, la operación política del gobernador michoacano Aureoles Conejo parece tener como meta el asumir el control de los restos del PRD y administrar la franquicia que fue tan útil al panismo para hacerse de varias gubernaturas en un par de años, aún a costa de la inmolación de su socio electoral, el partido aurinegro.

Por doquier, la mano del grupo perredista hegemónico en Michoacán deja los rastros de una lógica que se reduce a la preservación del poder como fin fundamental. Desde la designación de dos de los hermanos del gobernador como candidatos, uno de ellos a alcalde y otro a senador de la república, pasando por la bravucona amenaza del dirigente perredista en la entidad al alcalde de Pátzcuaro quien ha abandonado las filas del sol azteca; todas ellas son las hebras de un hilo de Ariadna que nos conduce al resurgimiento de mecanismos de relación del poder con los partidos políticos que creíamos propios de la época jurásica del priismo.

Sí, para administrar los restos del PRD, el gobernador michoacano parece confiar únicamente en su familia y en sus más cercanos, y por ello perfila como su sucesor a su hermano, Antonio García Conejo, en favor de quien desplegó una fuerte operación política para poder allegarle la nominación al Senado, tal como lo ha revelado el panista Marko Cortés quien ha dicho “Con absoluta generosidad hablé con el gobernador del estado y el dije: lo importante en esto es ponernos de acuerdo, si para ponernos de acuerdo yo debo claudicar a mi intención de ser candidato a senador, yo estoy dispuesto”.

Las exhibiciones de prepotencia llegan también al lenguaje de esta casta dominante. Ahí, en Michoacán, el líder perredista estatal, Martin García Avilés; utilizó una forma poco ortodoxa y discriminatoria para referirse al alcalde de Pátzcuaro y ex dirigente del PRD, Víctor Báez, a quien lo calificó de “chacha regañada” ante el desdén que el patzcuarense le hizo a la candidatura que le entregaban para poder reelegirse, condicionada, sin embargo, a una serie de cuotas que tendría que ceder a los intereses de los mandamases del sol azteca.

Mientras el grupo en el gobierno despliega sus “habilidades” políticas, en el estado cunde la inseguridad y sigue cobrando víctimas, entre ellas la de la designada candidata del Partido Verde a la diputación local por Múgica, una joven abogada a quien las autoridades no acatan a explicar su asesinato entre hipótesis que van desde el crimen pasional hasta el feminicidio.

El día de los comicios se acerca y entre tanto la agenda del grupo gobernante en Michoacán abandona los compromisos que hizo con la sociedad de aquel estado lacerado por la incertidumbre y la inseguridad. Las facturas se cobrarán y el ambiente de crítica y cuestionamiento a la clase política parece propicio para que el ajuste sea en contra de quienes hoy detentan el poder en la histórica tierra del cardenismo.

 

Twitter: @hrangel_v

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