Partido Democráta provoca primeras derrotas electorales de Trump

Amargo aniversario para los republicanos. Hoy hace un año Donald J. Trump sorprendió al mundo entero cuando ganó la elección presidencial en lo que se esperaba sería un triunfo cómodo para Hillary Clinton. Ayer, un día antes de su peor día en años, los demócratas recuperaron un poco de su mojo electoral con triunfos decisivos en las dos elecciones más importantes del año. En Virginia el vicegobernador Ralph Northam conservó el estado para los demócratas; mientras que en New Jersey Phil Murphy arrebató la entidad del dominio republicano al vencer a la vicegobernadora Kim Guadagno, segunda al mando del vapuleado Chris Christie.

La carrera más interesante y que parecía más reñida fue la de Virginia. Hay que ser honestos, New Jersey nunca estuvo en juego, pero en las últimas semanas la elección en Virginia se veía cada día más cerrada, cuando el candidato republicano Ed Gillespie, un ex cabildero del establishment que este año se reinventó como populista al estilo Trump, correteaba en las encuestas al demócrata. Los números de anoche dejaron claro que la marca Trump nunca tuvo una oportunidad en una entidad como Virginia. Al final del día Northam le sacó nueve puntos de ventaja a Gillespie, cuatro más de los que Hillary le sacó a Donald hace un año.

Los datos de las encuestas de salida sugieren que 9 de cada 10 de los que aprueban el trabajo de Trump como presidente votaron por Gillespie. Por el contrario, el 34% de los que votaron por Northam lo hicieron para oponerse al presidente.

“Esta noche hicimos historia. No podría estar más orgulloso de ser miembro de los demócratas de Virginia. Juntos construiremos un estado que trabaje para todos–no importante quien sea, no importa de dónde sea. ¡Felicidades a todos nuestros delegados por sus triunfos esta noche!”

A pesar de que llevaba semanas apoyando su candidatura, en cuanto se anunció la derrota de Gillespie Trump no tardó en lavarse las manos de su colega de partido. Trump dijo que, aunque Gillespie trabajó duro, “no me adoptó a mí ni lo que yo represento.

“No lo olviden, los republicanos ganaron 4 de 4 curules en la Asamblea, y con la economía con números récord, vamos a continuar ganando, incluso más que antes”.

Lo cierto es que Gillespie no pudo adoptar más a Donald Trump ni intentándolo. El ex cabildero utilizó todos los grandes éxitos de la llamada “guerra cultural” del trumpismo: miedo a los inmigrantes, exagerar el poder y horror de la pandilla MS-13, defender las estatuas de los héroes racistas confederados, atacar a su oponente por supuestamente buscar convertir a Virginia en un estado santuario, cuando en la realidad no hay una sola ciudad santuario en todo el estado.

Los demócratas arrebataron 16 curules a los republicanos, dejando la balanza en 50 legisladores para cada partido, y aún faltan 3 curules por contabilizar que bien podrían perder los republicanos

Los republicanos no pueden negarlo: el martes vivieron su primer fracaso electoral en la era de Donald Trump, y fue aplastante.

Y es que el triunfo demócrata no fue sólo en el ejecutivo estatal. La asamblea legislativa local, que hasta ayer contaba con una amplia mayoría republicana, se pintó de azul. Los demócratas arrebataron 16 curules a los republicanos, dejando la balanza en 50 legisladores para cada partido, y aún faltan 3 curules por contabilizar que bien podrían perder los republicanos.

La elección de ayer arroja luz sobre un problema que cada día es más evidente para los republicanos, las campañas trumpistas sólo le funcionan a un candidato: Donald J. Trump. Hasta ahora ninguno de los candidatos a puestos menores que a lo largo del año han intentado replicar el discurso Trump ha tenido éxito. Gillespie no fue el primero, sólo el que cayó de más alto.

Phil Murphy, el otro gran ganador de la jornada

Por si las dos gubernaturas fueran poca cosa, los demócratas en Maine –estado en el que Trump ganó el año pasado– lograron aprobar una expansión del programa de salud social Medicaid, medida a la que el propio gobernador republicano del estado se oponía, con ayuda de millones de dólares de los cabilderos conservadores.

En Washington State los demócratas ganaron una elección especial en el estado, lo que les da el control del Senado en dicha entidad, el último que les faltaba para controlar los tres grandes de la costa oeste: California, Oregon y Washington.

En Georgia los conservadores perdieron tres curules que estaban en juego en la Asamblea local. Mientras tanto en Florida, otro bastión de Trump, cayó un alcalde republicano; y en Carolina del Norte fueron dos los que perdieron sus alcaldías. Lo mismo ocurrió en Manchester, la ciudad más importante de New Hampshire, donde ganó una alcalde demócrata por primera vez en 14 años.

Los resultados de ayer son apenas una probada del verdadero impacto que la yihad republicana contra Obamacare ha tenido entre los votantes. Los demócratas ya olieron la sangre en el agua

Una cifra interesante: el año pasado Trump ganó el 49% de las preferencias entre los blancos con educación universitaria en Virginia. Hillary se llevó el 45%. Ayer Northam se embolsó 51% de las preferencias en este sector, contra 48 para Gillespie. La clase educada que en 2016 le dio una oportunidad al rebelde Trump, este año podría estar abriendo los ojos.

Entre las mujeres con educación universitaria también hubo cambios de un año para acá. En 2016 Hillary obtuvo el 50% de las preferencias de este sector en Virginia, mientras que Trump se fue con 44%. Este año Northam ganó el 58% de esos votos.

Las encuestas señalaron también que uno de los asuntos decisivos en la elección de Virginia fue el sistema de salud. Si bien los political junkies en todo el mundo están azorados con las declaraciones, violencia y falta de elegancia del presidente, para los votantes en las clases medias la amenaza a su salud fue por mucho el peor pecado que los republicanos cometieron este año.

Los resultados de ayer son apenas una probada del verdadero impacto que la yihad republicana contra Obamacare ha tenido entre los votantes. En un año, el 6 de noviembre de 2018, los estadounidenses van a renovar las 435 curules de la Asamblea de Representantes y 33 en el Senado. Citando a Dan Pfeiffer, ex asesor de Barack Obama y uno de los actuales líderes de la llamada resistencia demócrata: “Que Dios los ayude en 2018 si vuelven a atacar Obamacare”. Las encuestas indican que el 77% de los que ven el sistema de salud como una prioridad, votaron por Northam. Los demócratas ya olieron la sangre en el agua.

Vía LPO

Dejar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*