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Entre porkys y centinelas | Antonio Aguilera

En enero de 2015, cuatro jóvenes apodados Los Porkys de la Costa de Oro salieron de fiesta en el Puerto de Veracruz. Todos se subieron a un Mercedes recién estrenado y obligaron a una menor de edad a acompañarles. Se llama Daphne Fernández y, según su testimonio, dos abusaron de ella en la parte trasera del coche. Después, llegaron a la casa del cabecilla y ahí fue violada.

Dos años después, la absolución de uno de la pandilla, Diego Cruz, ha encendido de nuevo la indignación por un caso que sacudió al país. Enrique Capitaine fue el primero en caer. Diego Cruz ha sido el segundo. Dos meses después, la misma justicia que pidió su captura, este lunes pasado decretó su absolución. De los cuatro jóvenes implicados en la violación sólo dos están en manos de las autoridades.

Sin embargo, en México, una violación sexual, ultrajar el cuerpo de una menor de edad, no pasa de ser una anécdota en las francachelas de los juniors pudientes o de energúmenos de los barrios más pobres.

Así no los confirmó el juez tercero de distrito, en el estado de Veracruz, Anuar González Hemadi, quien otorgó un amparo por el que se dicta auto de libertad a favor de Diego Cruz, uno de los integrantes del grupo conocido como Los Porkys, acusado de violar a una adolescente.

El argumento del juez González Hemadi, considera que aunque Diego Cruz “tocó los senos de Daphne, le metió las manos debajo de la falda y le introdujo sus dedos por debajo del calzón y se los introdujo en la vagina”, eso no observa ninguna intención lasciva, ni deseo de cópula.

La visión del juez resulto absurdo y está logrando es que se cree un precedente para que en adelante cualquier mayor de edad pueda toquetear a una menor de edad, llegando a poner sus dedos en la vagina sin que esta conducta deba de ser sancionada.

Las bancadas de PRI y PAN, así como legisladores del PRD e independientes en el Senado, demandaron al Consejo de la Judicatura Federal (CJF) investigar amplia y exhaustivamente la decisión de Anuar González Hemadi. A quien, dicho sea de paso, se le evidencio terriblemente en redes sociales, exhibiendo a los integrantes de su familia, algo que también es reprobable.

Por estos días, la sociedad se ceba sobre la actuación del juez, pero deja en total impunidad a los cerdos que violaron a Daphne.  la fecha, sólo han sido detenidos dos; Enrique Capitaine, quien se encuentra internado en el Centro de Readaptación Social del municipio de Amatlán de los Reyes, mientras que, Diego Cruz ya está en libertad. Los otros dos porkys Jorge Cotaita y Gerardo Rodríguez siguen prófugos.

A este caso, debemos sumar a los llamados Centinelas, que son agresores que pertenecen a una clase socioeconómica alta, además de que algunos acuden a escuelas católicas.

El fin de semana pasado circularon dos videos en las redes sociales que muestran las agresiones cometidas de varios jóvenes a otros que están sentados y platicando en una plaza comercial y en un restaurante.

El grupo está integrado por al menos 80 jóvenes, algunos de ellos mayores de edad y que abusan de personas distraídas que están leyendo o revisando su celular.

En ambos casos, se trata de jóvenes quienes tuvieron desde el inicio resuelto el acceso a educación de calidad, servicios de salud de primera, formación bajo los parámetros religiosos y solvencia económica. Luego entonces, no se explica o no se debería de explicar el porqué de la malformación en su comportamiento, si siempre se cumplieron los requisitos formativos del “buen ciudadano”, como lo indica nuestra muy hipócrita sociedad.

Sin embargo, estos mirreyes optaron por una personalidad delincuencial, cometieron delitos que en cualquier otro país son graves y merecen penas severas. Pero en su apellido y en su cartera llevan la impunidad a cuestas, por eso sienten que la vida es un sorbo de sus suntuosas copas.

México no es un país racista, un país en donde logre imperar una ideología nazi o fascista, pero parece que cada día le urge serlo, así se explica su clasismo y vena corrupta, donde los buenos apellidos compran al mejor postor las buenas y la justicia a modo.

 

@gaaelico

 

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