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Trump planea enviar como embajador a Mexico un ex militar de origen texano

El próximo jueves arribarán a México dos hombres clave de la administración de Donald Trump en las complejas negociaciones que recién se están abriendo: el Secretario de Estado, Rex Tillerson, y el de Seguridad Nacional, John Kellly. La agenda está definida: seguridad fronteriza, comercio y migración serán los tópicos centrales.

Enrique Peña Nieto será el anfitrión, pero también participarán de las reuniones Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade, Salvador Cienfuegos y Vidal Francisco Soberón. Se espera que en esta visita queden al menos planteados los temas que se deberán discutir en los próximos meses.

Trascendió que los equipos de Trump están evaluando si acaso es una ocasión ideal para enviar aunque sea un mínimo gesto de distención a la administración de Peña Nieto, anunciando en medio de la visita al embajador que empujará Trump para instalar en el DF.

Según la información confirmada a LPO, de las conversaciones que Tillerson establezca con Peña Nieto y Vidagaray surgiría la definición. “Pero también podrían extender la definición si surge algún imprevisto o cortocircuito”, explicaron fuentes republicanas.

Hay que recordar que la Casa Blanca ya dio el visto bueno hace pocos días a la designación de Gerónimo Gutiérrez como embajador de México en Washington.

Hasta el momento, el candidato más moderado lo impulsa el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus. Se trata de Larry Rubin, representante del Partido Republicano en México y director de la American Society.

Rubin contaría también con el aval de Rex Tilleron, pues se conocen a través de los negocios que impulsó el ex CEO de Exxon en México.

El otro finalista es Albert Zapanta, un hombre que dio un enorme vuelco a su carrera después de una larga trayectoria como militar. Se fue convirtiendo en un lobbysta de los intereses texanos en Washington.

Zapanta desde hace años se colocó al frente de la Cámara de Comercio Estados Unidos-México, desde donde tejió algunos lazos con empresas y políticos oriundos de este lado de la frontera.

Quizás uno de sus eventos más mediáticos es la entrega anual del Premio al Buen Vecino, excusa perfecta para reforzar su lazos. Se lo entregó al secretario de Seguridad Nacional de EU Jeh Johnson, al ex secretario de Hacienda de México, Luis Videgaray, e incluso al presidente Enrique Peña Nieto, cuando todavía era gobernador de Edomex. También lo hace con empresas: Verizon y la mexicana Softtek lo recibieron.

 

El ex general de Vietnam

 

Luchó en la guerra de Vietnam, trabajó para los cinco últimos presidentes del Partido Republicano y ahora, Al Zapanta, ha regresado a la política como uno de los asesores hispanos más cercanos a Donald Trump, a quien quiere defender desde las trincheras de la embajada de Estados Unidos en México.

Con más de 30 medallas, incluido un Corazón Púrpura, Zapanta es famoso por decir lo que piensa, no teme criticar al equipo de Trump por no incluir a ningún hispano en su Gobierno y tampoco duda en defender el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, o NAFTA en inglés), que el millonario ha prometido revisar.

El nombre de Albert Zapanta -conocido como Al- suena para sustituir a la actual embajadora Roberta Jacobson como cabeza de la legación de EEUU en México, un puesto para el que también se postula Alberto Gonzales, quien desempeñó el papel de fiscal general bajo el Gobierno de George W. Bush (2001-2009).

“Esa es la posición, la de embajador de Estados Unidos en México, en la que siento que puedo tener una influencia positiva”, aseguró Zapanta a Efe en una entrevista.

Dice que ese es el único cargo que le interesaría porque ya ha vivido la experiencia de trabajar dentro de los Gobiernos de los últimos cinco presidentes republicanos, incluido un puesto como presidente de la Junta de los Reservistas del Ejército de EEUU entre 2002 y 2004, durante el primer mandato de George W. Bush.

Fue uno de los primeros en unirse en verano al comité hispano encargado de asesorar a Trump y, en septiembre, dio el salto y se subió al escenario con un grupo de veteranos de guerra para brindar su apoyo al magnate en un acto en su hotel en Washington, localizado en la antigua oficina de correos.

“Mis prioridades serán las del presidente”, se limita a decir Zapanta cuando se le pregunta por cuáles serían sus objetivos como embajador de Estados Unidos en México.

Defiende NAFTA, aunque cree que podría ayudar a modificar unos cuantos puntos gracias a su buena relación con el secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, con quien cooperó cuando el propio Guajardo trabajaba en la Oficina para Asuntos del Tratado de Libre Comercio, con sede en la embajada de México en Washington.

“Nos conocemos desde hace mucho tiempo y podría ser capaz de mantener esa buena relación a medida que avanzamos en las discusiones sobre cualquier cambio en NAFTA”, consideró Zapanta.

Sobre la propuesta de Trump para construir el muro entre México y EEUU, Zapanta argumenta que sería “muy difícil” poner un muro en una de las orillas del Río Bravo, conocido en EEUU como Río Grande y que sirve de frontera natural entre el estado estadounidense de Texas y los mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Por eso, en la frontera bañada por el río Bravo, Zapanta propone el sobrevuelo de drones, mientras que entre Tijuana (México) y San Diego (California) el general apuesta por mantener el muro fronterizo que ya existe entre estas dos ciudades y que se repite en zonas de Arizona, Sonora, Nuevo México y Baja California.

“Dudo que haya más de un 20 %, quizás 400 kilómetros, que tienen huecos y que habrá que examinar. Pero no hay por qué poner una pared de cemento, puedes arreglarlo si tienes la habilidad de canalizar la frontera con vigilancia electrónica y con la patrulla fronteriza”, argumentó Zapanta.

Además del muro, que Trump ha prometido que hará pagar a México, otro de los puntos que Zapanta tendría que abarcar como embajador sería la derogación del plan de Acción Diferida (DACA) que ha frenado la deportación de 750.000 indocumentados que llegaron al país de niños y son conocidos como “dreamers” (soñadores).

Durante la campaña electoral, Trump afirmó que los “soñadores” serían deportados, igual que los once millones de indocumentados que viven en el país, pero después de ganar las elecciones del 8 de noviembre adoptó un tono más ambiguo y dijo que la decisión que tome hará que la gente esté “contenta y orgullosa”.

“Esos jóvenes han vivido aquí, ido a la escuela, se han graduado, están trabajando, pagando sus impuestos, no los va a mandar de vuelta. No voy defender eso y él tampoco lo hace”, afirmó Zapanta.

“Todo el mundo piensa que Trump va a perseguir a todo el mundo, que va a juntar a los once millones y los va a expulsar en autobuses y trenes. ¡No! No puede hacerlo, es físicamente imposible”, añade el general, quien asegura que Trump sí expulsará a los inmigrantes con “antecedentes penales”, que suman cerca de tres millones.

El propio Zapanta, nacido en 1941 en California, conoce de primera mano los intercambios culturales y políticos entre Estados Unidos y México, dos países a los que ha ayudado económicamente en las últimas dos décadas como presidente de la Cámara de Comercio México-EEUU.

Ya otorgó en 2011 el galardón de “Buen Vecino” de la Cámara de Comercio al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del estado de México y ante el que Zapanta podría volver a presentarse, esta vez como nuevo embajador de Donald Trump en México.

Vía LPO

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