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ITAMistas, unos grillos de autoridad

Por Lourdes Mendoza

Cd. de México, a 02 diciembre 2016.- Había una vez, hace 70 años, un empresario visionario, por decir lo menos, que decidió que la economía debía ser el futuro, por lo que la manera de aprenderla y enseñarla tenía que ser diferente.

Sí, don Raúl Baillères fue el creador del ITAM y hoy en día los itamitas, entre muchos cargos públicos, nos han dado a los últimos tres secretarios de Hacienda, quienes, desde chiquitos, eran unos grillos en potencia.

Ah, muchos de los nombres de aquellos alumnos formaron parte del gabinete o estuvieron en puestos estratégicos en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña.

Cómo dejar de mencionar que el primer egresado de la carrera de Economía fue Petricioli o que Aspe con Salinas fueron uno de los primeros representantes itamitas en el Gobierno Federal.

Así pues, déjenme platicarles que el mismo año 1986 en el que celebraban el 40 aniversario de la universidad y asistieron al evento el Presidente Miguel de la Madrid, el Secretario Petricioli y Mancera Aguayo, director del Banco de México, la actividad fuerte de la grilla del ITAM arrancaría con el Consejo de Alumnos, encabezado por uno de los estudiantes más brillantes del ITAM, Carlos Sales, y con Luis Alberto Ibarra como representante de Economía.

Consolidando el sistema presidencial dentro de la universidad con sus respectivas representaciones por carrera y sujeto a una asamblea general que por estatutos estaba integrada por todos los alumnos del ITAM.

Al mismo tiempo, se editaba la revista Intramuros, en cuyo Consejo Editorial figuraron Alonso Lujambio y Mario Beauregard.

Para la siguiente elección del representante de Economía, en el 87, estos grillos vivieron lo más cercano al voto por voto. Es decir, la elección fue muy cerrada y se decidió por un voto; así, como lo está leyendo.

Los contendientes eran: la fórmula de Raúl Livas y Juan Carlos Cortés y, por otro, Laura Ortiz Chapa, novia de Carlos Sales (presidente del Consejo de Alumnos).

Al terminar los cómputos, la fórmula de Livas y Cortés resultó ganadora por un voto y, en virtud del resultado tan cerrado, la planilla solicitó un recuento, léase un voto por voto, y frente a tal dilema, se decidió en el colegio electoral mantener el resultado.

En ese mismo año, 1987, la planilla de Bernardo Vásquez Colmenares ganaría la elección del Consejo de Alumnos y se comentaba que el estratega principal fue Luis Carlos Ugalde, quien casualmente no apareció en la campaña, sino hasta que tomaron posesión en el Consejo de Alumnos en calidad de vicepresidente.

Por la sorpresa de no haber aparecido en la campaña, pero al presentarse como uno de los relevantes el día del Consejo de Alumnos se le conoció como: “el ugaldazo”.

Para 1988, llegaría Virgilio Andrade como presidente, y con él, Abraham Zamora y Alejandro Ríos Camarena. El lema de su planilla “Unión Universitaria” fue “preferible perder a comprar el voto”, por lo que no regalaron nada.

Compitió contra la planilla “Todos”, de Aarón Constantiner y la de Miguel Ángel Dávila, de nombre “Avanza”.

Virgilio ganó con 695 votos frente a los 506 de Aarón y los 324 de Miguel Ángel. Es decir, fue un triunfo competido en un ambiente de pluralidad. De la misma generación de Virgilio era Dionisio Pérez-Jácome.

En la representación de Ciencias Sociales estaban Rafael Giménez y Edna Jaime -de México Evalúa-, mientras que en la de Derecho participaba el abogado Agustín Acosta Azcón (abogado de Florence).

Con ellos, a su vez, comenzaban a interesarse por la política estudiantil Pepe Yunes, Raúl Murrieta, Osvaldo Santín, Luis Antonio Ramírez, Luis Miguel Montaño, Alejandro Ríos Camarena, Andrés Conesa, el propio Jaime Gutiérrez, Roberto Revilla, Moisés Orozco y Alejandro Moreno, entre muchos otros como Luis Videgaray, quien casi desde el día uno y gracias a un programa de televisión “Desayunando con Saldaña” se hizo amigo de Virgilio, quien también estuvo invitado al programa y ya era un grillo consumado.

Así pues, Virgilio presenta a Zamora con Videgaray y, a su vez, Zamora acerca a Videgaray con Meade. Ojo, el primer amigo de Meade llegando al ITAM fue Ernesto Cordero, pues se sentaron juntos desde el día uno.

Por cierto, Cordero sigue siendo hasta hoy el único Secretario de Hacienda panista. Como dato cultural, déjenme decirles que Videgaray y Meade estudiaron Economía en el ITAM y, al mismo tiempo, Derecho en la UNAM.

Como el 88 fue un año electoral, estos niños grillos decidieron abrir el foro del ITAM a los protagonistas políticos, analistas destacados y a la intensificación del debate estudiantil.

Con decirle que, entre otros, fueron: los del CEU, Imanol Ordorika y Carlos Imaz; de candidatos: Manuel Clouthier, Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo (se imaginan el comunista proscrito el símbolo del socialismo) y Gumersindo Magaña, del PDM.
No fueron ni Salinas de Gortari, ni Rosario Ibarra porque se enfermó.

Y no me lo va a creer, pero hasta fue Porfirio Muñoz Ledo y habló sobre la fuerza que tendría el Frente Democrático Nacional; ojo, estamos hablando del 88, y México no vivía en una democracia ¿se acuerdan? Así que, gran convocatoria y apertura del ITAM y sus grillo-alumnos.

En ese 1988 la planilla “Dimensión 89”, creada inicialmente por Abraham Zamora, Pancho González y Jaime Gutiérrez Casas, quienes, por cierto, reclutaban ansiosos alumnos por participar en la grilla escolar como José Antonio Meade y Luis Videgaray. En esta planilla también estuvieron Pepe Yunes, Raúl Murrieta, Gerardo Flores, Jaime Valls y Ana Vásquez Colmenares.

Compitieron y le ganaron a la planilla “Nueva Generación”, de Alejandro Ríos Camarena, Manuel Paz (precandidato de Nueva Alianza a la Presidencia en 2006), Gerardo Cajiga y Osvaldo Santín, así como lo está leyendo. Y a la planilla “Visión”, del hoy empresario Eugenio Madero.

Guillermo Cantú, hoy Secretario general de la Femexfut, estuvo en el Consejo de Alumnos de Jaime Gutiérrez y Abraham Zamora como uno de los que atendían justamente el área de deportes.

Meade y Videgaray estaban mega emocionados pues ya se veían como los “tú las traes” de la universidad, sin embargo, a la hora de la repartición de puestos y, a pesar de haber chambeado de todo dentro de la campaña, sólo los hicieron “asesores”, es decir, nada de nada.

Veintisiete años después Meade y Videgaray se ríen, pero no desaprovechan oportunidad para seguir reclamando el hecho a los jefazos de aquella planilla.

Un año después, Meade y Videgaray, junto a los estudiantes de Derecho Guillermo Solomon y Raúl Hernández-Coss; de Matemáticas Aplicadas, Luis Miguel Montaño; de Actuaría, Ernesto Cordero, y de Administración, Pepe Yunes, decidieron formar una planilla que fuera invencible.

Efectivamente lo era, pero entre los siete tenían que elegir quién la encabezaría. Meade o Solomon parecían los más viables, pero el destino tenía decidido otra cosa. Solomon pierde interés y decide apoyar al matemático.

De manera que Montaño ya tenía, al menos, cuatro votos: dos de los abogados, el del actuario Cordero (Matemáticas Aplicadas y Actuaría son carreras hermanas) y el suyo.
Así pues, Meade no vio venir ese desenlace y decidieron, los siete, hacer la votación correspondiente.

La votación, en la cual Montaño ganó, se llevó a cabo en la sala de la casa de la abuela de Pepe Yunes (hoy Senador de la República y, según muchos, el próximo Gobernador de Veracruz) en San Ángel, utilizando como urna un florero.

El resultado no gustó a los economistas Meade y Videgaray, quienes resuelven retirarse de la planilla y desearle suerte a sus, en ese momento, ya ex compañeros de aventura.
Como la planilla necesitaba economistas, para sustituirlos invitaron a Andrés Conesa y a Guillermo Babatz.

Adicionalmente, se reforzaron con un trío de talentosos chamacos de primer ingreso: Alejandro Poiré, Luis Miguel Albores y Adriana Herrera. La planilla se llamó “Innovación” y ganaron sin mayores contratiempos.

Para el 91, Luis Videgaray decide armar su planilla, a la que le pusieron “Respuesta”, ahora junto a Raúl Murrieta, Fernando Manzanilla y Gerónimo Gutiérrez.

Videgaray pensó “ahora sí no me la van a volver a aplicar”, por lo cual consideró invitar al menos a 35 o 40 súper cuates para que nadie le ganara y ahora sí, finalmente, quedó como presidente.

En las elecciones le ganaron por mucho a otra planilla que encabezaba su amiga y compañera en “Dimensión 89”, Ana Vásquez Colmenares.

Un buen dato de aquella planilla fue que Raúl invitó a unos chavitos de primer semestre que eran mejor conocidos como los “eco-grillos” entre los que estaban Esteban Levin y Fausto Barajas, quienes también eran muy cercanos a Armando Ríos Piter y a Daniel Karam. ¿Les suenan?

Más allá de lo que hoy son anécdotas, lo cierto es que hicieron amistades de largo plazo y para toda la vida.

Independientemente de en qué planilla hayan estado, en qué partido militen, se hicieron un solo grupo que, hoy en día, no deja de reunirse y ayudarse, y en el que las traiciones no tienen cabida, aunque de vez en cuando ¡se den uno que otro tallón!

Mención aparte se merece Abraham Zamora, pues sus palabras en una Asamblea General de alumnos 89 como vicepresidente dejaron tal huella que la amistad en el ITAM es un valor que todos han decidido preservar.

 

Vía Reforma

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